Fue en 1981 cuando René de Miscault comercializó el primer "Poire Prisonnière en eau de vie".
Nació el mito de la pera aprisionada en una botella de licor.
Por casualidad, descubrió, a pocos kilómetros de la destilería, a un fruticultor, Didier Alleaume, cuya familia conservaba anualmente algunas peras en garrafas para el disfrute de unos pocos privilegiados.
La idea de combinar peras y destilado les pareció muy atractiva.
René de Miscault y Alleaume decidieron emprender juntos la aventura del "Poire Prisonnière en eau de vie".
¿Cómo se introdujo la pera en la garrafa?
Ya en abril, los perales se cubren de flores blancas y rosas.
En mayo, el embrión del fruto se forma en el corazón de la flor marchita.
Los frutos no fertilizados se desprenden y caen tras la floración.
Solo el 5% de los embriones se convertirán en manzanas.
Esperar hasta finales de mayo para añadir la pera joven a la jarra implica el riesgo de que el cuello quede demasiado estrecho.
¡Añadirla demasiado pronto es garantía de fracaso!
El reto consiste en determinar el momento exacto para colgar la jarra de la rama e introducir la pera pequeña que crecerá durante el verano.
A finales de septiembre, se retira la jarra del árbol;
La pera dentro de la botella se limpia cuidadosamente y se llena con grappa de pera destilada por René de Miscault.
Durante los largos meses de maceración, las cualidades aromáticas de la pera se realzan con las del destilado.
El destilado resultante es un licor de pera fortificado... delicioso, con cuerpo y de larga duración.
Notas de cata:
Aspecto: transparente, cristalino, con ligeros reflejos dorados; la pera en la botella le aporta encanto visual y un toque artesanal.
Nariz: Intenso y fresco, con claros aromas a pera madura, notas de flores blancas, miel ligera y un sutil toque de vainilla y madera.
Boca a boca: Suave y jugoso, el dulzor natural de la pera se integra armoniosamente con el alcohol; un equilibrio entre la frutosidad y la calidez; una textura envolvente, casi untuosa.
Final: Largo y persistente, con notas de pera fresca, miel y un sutil toque especiado/alcohólico que le confiere carácter y elegancia.
Temperatura de servicio: Ligeramente frío, entre 10 y 14 °C, o a temperatura ambiente en copas pequeñas de digestivo.
Maridaje: Ideal como digestivo después de la cena; combina bien con quesos suaves, postres frutales, chocolate blanco o con galletas secas.
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